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Hospital Calvo Mackenna (pH 24 hrs.)


EL MERCURIO – SOCIEDAD  por Claudia Hidalgo Rozenblum 


Viernes 6 de Julio del 2001 

DIEZ AÑOS DE ESTUDIO POR PARTE DE MEDICOS DEL HOSPITAL CALVO MACKENNA CONFIRMAN QUE LAS APNEAS EN LACTANTES – EL CESE DE LA RESPIRACIÓN POR MAS DE 20 SEGUNDOS – SON CAUSADAS EN SU MAYORIA, POR REFLUJO E INFECCIONES RESPIRATORIAS. ASEGURAN QUE ESTE MAL NO SIGNIFICA QUE EXISTA RIESGO DE MUERTE SUBITA Y QUE UN DIGNOSTICO PRECOZ ES FUNDAMENTAL PARA EVITAR COMPLICACIONES. 

“Mi hija tenía dos horas de nacida, yo me levanté al baño y al volver estaba roja y movía los brazos como desesperada porque se estaba ahogando.  La zamarreé y respiró”  Así recuerda Ana Urrutia la primera crisis de apnea de su hija Constanza, de 4 meses.  Aunque la niña fue dada de alta, un mes después el episodio se repitió. Era de madrugada y cuando la fui a ver a su cuna estaba morada y sin respirar.  Fue terrible, porque perdí mi segundo hijo de muerta súbita a los tres meses de nacido y pensé que le pasaría lo mismo. Luego de varios episodios más y extensos estudios, los médicos diagnosticaron apnea por reflujo. Dijeron que no tenía relación con la muerte de mi hijo Rodolfo y que ella debía usar un monitor.  Desde ese día vivo pendiente de Constanza, duermo con ella y si voy a la cocina o al baño, la llevo.  Dejé el trabajo; soy maestra de cocina como mi esposo.  A él lo tengo abandonado, igual que a mis hijos Susana, Carolina y Gerardo, de trece, diez y ocho años.  Todos están alterados y lloran porque creen que morirá. Pese a la angustia de la familia, el pronóstico de la niña es bueno.  Probablemente después del año su sistema digestivo madure y las apneas desaparezcan.  “Ella toma remedios para reflujo y se controla cada 20 días.  Cada vez tiene menos episodios y son más leves.  Lo único bueno de todo esto es que le descubrimos el problema a tiempo y que tiene solución” Las apneas se definen como el cese de la respiración por más de 20 segundos.  En lactantes, la mayoría de las veces se presenta en menores de seis meses, aunque puede aparecer hasta el año. “Los médicos hablan de un evento amenazante de la vida que generalmente es observado por los padres en la casa”, explica el pediatra Eduardo Cosoi, Jefe de la Unidad de Estudios de Apneas del Hospital Luis Calvo Mackenna. Los papás detectan que el niño, estando en su cuna, dormido o despierto, deja de respirar, está morado y ellos creen que se está muriendo.  Algunos hacen maniobras de resucitación y lo llevan a un centro de urgencia.  Aunque la mayoría de estos episodios son superados gracias a la intervención de los padres o médicos de un hospital, es fundamental descubrir qué originó el cuadro e impedir que se repita. Según el doctor Cosoi, las apneas pueden generar problemas no por la cantidad de veces que un niño las sufra sino por la duración de cada uno de los episodios  “Varias apneas de 20 segundos no son lo mismo que dos de 50.  Cada vez que se produce un cese de la respiración, el cuerpo deja de recibir oxígeno y si la duración del episodio es superior a 40 segundos, los órganos se ven afectados.  Lo más preocupante son los daños a nivel cerebral, ya que la falta de oxigeno mata las neuronas, las que no se regeneran.  Afortunadamente la mayoría de los niños son reanimados antes de que se generen este tipo de  lesiones” Como el fenómeno sólo se está estudiando a cabalidad desde 1986, no existen cifras mundiales.  Sin embargo, en un análisis publicado en 1999, el doctor Brent King, de la Universidad de Texas, señaló que diversos trabajos mostrarían que la incidencia de la apnea en los niños sería de hasta un 6 por ciento. Según los estudios realizados en Chile, la prevalencia varía dependiendo de la estación “Aunque no hay estadísticas nacionales, calculamos que de 100 niños, 5 van a sufrir uno o más episodios de apnea durante sus primeros meses.  El año pasado recibimos en el hospital un promedio de 15 casos mensuales y la cifra aumentó al doble en invierno por el brote  de enfermedades como las tos convulsiva” señala el doctor Cosoi. El sábado 14 de julio se realizará en el Hospital Calvo Mackenna una charla para orientar a médicos y padres sobre esta patología. CAUSAS DEL PROBLEMA Lo más importante cuando se descubre que un niño está sin respiración es actuar rápido y en forma tranquila. Cuando el niño sufre una crisis se pone morado o muy pálido, presenta hipo o hipertonía de los músculos, como tocarle la cara o las extremidades.  Algunos padres confunden estos episodios con la respiración periódica, en que los lactantes tienen dos o tres respiraciones que luego son seguidas de pausas que pueden durar hasta diez segundos.  Esto es totalmente normal en guaguas menores de 5 meses. Cuando efectivamente se trata de una apnea, el doctor recomienda a los padres asegurarse de que el niño no tenga nada en la boca. “Si las vías están despejadas y no responde al estimularlo, es necesario hacerle resucitación poniendo la boca sobre la boca y nariz del niño y entregarle aire.  Aunque el pequeño reaccione, hay que recurrir a un centro asistencial, sobre todo si hay coloración azul del cuerpo, palidez, disminución o aumento del tono muscular” resalta el doctor Eduardo Cosoi. Superada la crisis, lo primordial es investigar su origen.  Con el evento sucede sin presencia de médicos, la historia de los padres es fundamental para el diagnóstico. Hay un grupo importante de apneas benignas llamadas emocionales.  Son fácilmente identificables porque se producen generalmente en niños mayores de un año y no en lactantes.  Además, van asociadas a un momento de estrés, como una caída o un reto.  Sólo requieren tratamiento conductual y suelen pasar con la edad. En cuanto al resto de las apneas, sus causas se descubren en el 50 o 70% de los casos.  “Por lo general son producidas por infecciones respiratorias por el virus sincicial o tos convulsiva (coqueluche). Otra causa frecuente es el reflujo gastroesofágico.  Esta patología hace que el niño devuelve el alimento y la glotis, para evitar que éste llegue a los pulmones, cierra el paso del aire, produciendo una apnea obstructiva.  Además, el ácido que sube del estómago puede estimular receptores nerviosos que inhiben el centro respiratorio, lo que provoca apneas centrales” Aunque menos común, también se pueden originar por malformaciones en el sistema nervioso central, insuficiencias cardíacas, cuadros genéticos o enfermedades metabólicas. La mayoría de los padres que han vivido la experiencia se angustian pensando que es un aviso de muerte súbita.  El doctor Eduardo Cosoi desmiente esta creencia. En Chile la muerte súbita tiene una incidencia de 3 por cada mil nacidos vivos y es uno de los motivos más frecuentes de fallecimiento en menores de un año.  Sin embargo, los estudios indican que en el 99 por ciento de los casos no hubo crisis previas de apneas.  Sólo un pequeño porcentaje de niños, aquellos pacientes que tuvieron reanimación por paro cardiorrespiratorio, tiene un riesgo mayor. Por eso, destaca el especialista, lo ideal es hospitalizar a los pacientes para lograr un diagnóstico precoz que evite complicaciones e incluso la muerte.  “El diagnóstico, control y seguimiento es clave.  En el Hospital Calvo Mackenna, actualmente tenemos un policlínico con equipos de última generación, como polígrafos y polisomnógrafos, que monitorean simultáneamente 16 parámetros.  Esto significa que podemos ver la frecuencia respiratoria, cardíaca, oxigenación, PH del esófago, realizar electroencefalogramas, entre otras variables, y así podemos determinar el origen de la apnea, lo que habitualmente se consigue en una semana” Más del 50 por ciento de los pacientes tratados no vuelven a tener crisis.  En los casos en que éstas se repitan o se desconozca el origen del problema se debe usar un monitor portátil.  “Una guagua con apnea por reflujo debe usar monitor y también algunos pacientes con coqueluche.  La duración del tratamiento dependerá de cada caso, pero habitualmente después de seis meses el monitor se retira y se puede llevar una vida normal” concluye Eduardo Cosoi.

 
 
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